Cuando un negocio se plantea una aplicación hecha para él, la primera pregunta es la misma que con una web: ¿de qué cifra hablamos? Y la respuesta honesta es que «una aplicación» puede ser una tabla de pedidos para tres personas o una plataforma con miles de usuarios. Esta guía te da las horquillas que se ven en España, te explica de qué sale la cifra para que puedas leer un presupuesto, y te cuenta cómo empezar sin que se dispare.
De qué sale la cifra
Casi todo el coste de un software a medida es trabajo: diseñar las pantallas, programarlas, probarlas y ponerlas en marcha. Así que la cuenta es sencilla de plantear, aunque no de hacer: horas de trabajo por lo que cuesta cada hora.
Lo que cuesta una hora depende de quién la haga y de dónde. Estas son las horquillas de una plataforma de presupuestos:
| Por su cuenta, Madrid | 40–60 €/h |
|---|---|
| Agencia, Madrid | 60–110 €/h |
| Por su cuenta, Valencia | 30–50 €/h |
| Agencia, Valencia | 50–95 €/h |
Horquillas orientativas por ciudad, de la misma plataforma de presupuestos. Barcelona y Bilbao quedan entre las dos.
Fuente: Cronoshare, «¿Cuánto cuesta crear una app?», consultado el 21 de octubre de 2026.
Una agencia cuesta más por hora porque detrás hay más gente: quien vende, quien coordina, quien diseña. Un profesional por su cuenta cuesta menos por hora y te habla directamente, pero no puede llevar a la vez un proyecto enorme. Para una herramienta de un negocio pequeño, las dos opciones son razonables; lo que importa es cuántas horas hacen falta.
Lo que cuesta, según lo compleja que sea
La misma plataforma agrupa las aplicaciones por complejidad, con las horas de trabajo que suele llevar cada una:
| Sencilla, informativa | 8000–15 000 € |
|---|---|
| Media, de gestión | 15 000–30 000 € |
| Compleja: tienda, red social | 30 000–70 000 € |
| Muy compleja, de gran empresa | 70 000–120 000 € |
Horquillas orientativas de una plataforma de presupuestos, a partir de los que mandan sus profesionales. Corresponden a unas 200-300, 300-500, 500-1000 y 1000-2000 horas de trabajo; en las dos últimas, la propia fuente indica que pueden pasar del máximo. Página actualizada el 25 de agosto de 2026.
Fuente: Cronoshare, «¿Cuánto cuesta crear una app?», consultado el 21 de octubre de 2026.
Una herramienta interna para un negocio pequeño, como llevar los pedidos, los clientes o las reservas con tus reglas, suele estar entre las dos primeras filas. Las de abajo son plataformas con muchos usuarios, pagos y funciones sociales, otro mundo.
Qué hace subir las horas
Dos aplicaciones que parecen parecidas pueden llevar horas muy distintas. Lo que más pesa:
- Cuántas pantallas y cuántos tipos de usuario. No es lo mismo una pantalla que usa todo el equipo que una para la oficina, otra para el almacén y otra para los clientes, cada una viendo solo lo suyo.
- Las conexiones con otros programas. Pasar datos a tu programa de facturación, leer los pedidos que llegan por correo o enviar avisos automáticos son piezas que hay que construir y probar.
- Los pagos. Cobrar dentro de la aplicación añade seguridad, devoluciones y casos raros.
- App de las tiendas o aplicación web. Una aplicación web se abre en el navegador del ordenador y del móvil, sin instalar nada, y para una herramienta de trabajo suele bastar. Una app para las tiendas de Apple y Google lleva más trabajo y más mantenimiento.
- Los datos que ya tienes. Pasar años de hojas de cálculo a la aplicación, limpiando lo duplicado, lleva su tiempo.
- Los informes. Cada informe, gráfico o exportación es una pieza más.
Dos decisiones: cómo se hace y cómo se paga
Hay dos preguntas distintas, y conviene no mezclarlas: si la herramienta se hace a medida o usas una que ya existe, y si la compras o la pagas por suscripción.
¿A medida o una que ya existe?
Para lo habitual, como llevar clientes, facturar o reservar, ya hay programas hechos para negocios pequeños, que se pagan cada mes o cada año por cada usuario. Una referencia que no viene de quien los vende: lo que las ayudas públicas del Kit Digital pagaban por un año de programa de gestión de clientes:
| Hasta 9 empleados, 1 usuario | 2000 € |
|---|---|
| De 10 a 49 empleados, 3 usuarios | 4000 € |
| De 50 a 99 empleados, 10 usuarios | 10 000 € |
Importe máximo de la ayuda por una solución de gestión de clientes ya hecha, con los usuarios que incluía. Las convocatorias cerraron el 31 de octubre de 2025.
Fuente: Acelera pyme (Red.es), Kit Digital: «Gestión de clientes», consultado el 21 de octubre de 2026.
Si uno de esos te sirve tal cual, casi siempre sale a cuenta. Hacerla a medida merece la pena en tres casos: lo que te distingue de la competencia es justo tu manera de trabajar; ninguno de los que hay se ajusta sin obligarte a cambiar a ti; o ya pagas varios que no se comunican y te pasas el día pasando datos de uno a otro. Es lo que hago en una aplicación a tu medida.
¿Comprarla o por suscripción?
Una aplicación hecha a tu medida se puede tener de dos maneras, y trabajo de las dos:
- Comprarla. Pagas el desarrollo al principio y la aplicación es tuya. Es la forma que más cuesta de entrada, y el mantenimiento va aparte.
- Por suscripción. No hay un gran pago al principio: pagas cada mes mientras la usas, y el mantenimiento, las actualizaciones y las mejoras van dentro. La aplicación sigue siendo de quien la hace y la mantiene; tus datos, siempre tuyos.
Ninguna es mejor en general: comprarla suele compensar si vas a usarla muchos años sin apenas cambios y quieres que sea tuya; la suscripción, si prefieres no hacer un gran desembolso y que alguien se ocupe de que siga funcionando y mejorando. Cuál te conviene se decide viendo tu caso.
Lo que cuesta después
Una aplicación no se termina el día que se entrega. Mientras la uses, hay que pagar el servidor donde vive, poner al día lo que lleva por dentro (sobre todo los parches de seguridad), corregir lo que falle y añadir lo que vaya haciendo falta. Quién lo cubre depende de la forma que elijas, la de arriba. Si la compras, pregunta qué incluye el mantenimiento y qué no, igual que preguntarías por el de un coche.
Cómo hacer que no se dispare
La forma más eficaz de controlar el coste no es regatear la hora, sino hacer menos cosas, y las correctas:
- Empieza por lo imprescindible: aquello que hoy os hace perder más horas o equivocaros más. Se pone en marcha, se usa y después se decide qué viene.
- No pagues funciones por si acaso. Un estudio de Pendo, que vende herramientas para medir el uso de los programas, encontró que la mayoría de las funciones de un programa típico apenas se usan. Lo que no se usa, también se paga y se mantiene.
- Por fases, con algo que funcione al final de cada una. Así ves el avance, puedes cambiar de rumbo y no pagas meses de trabajo sin ver nada.
- Que tus datos sean tuyos. Que puedas sacarlos cuando quieras, en un formato que abra cualquier hoja de cálculo.
Cómo leer un presupuesto
Un buen presupuesto de software a medida explica qué se va a hacer, no solo cuánto:
- Qué hace la aplicación, pantalla por pantalla o función por función, y para quién.
- Cuántas horas lleva cada parte, para saber dónde se va el trabajo.
- Qué queda fuera, y cómo se cuenta lo que pidas después.
- Las entregas: qué podrás usar ya en cada una.
- Cómo se paga, y qué cubre el mantenimiento.
- Qué pasa si algo falla.
- Cómo sacas tus datos si un día los necesitas fuera.
Si un presupuesto es una sola cifra sin desglose, pide el desglose. Si es mucho más bajo que el resto, mira qué se ha quedado fuera.
Lo que costaría la tuya
Las cifras de esta guía sirven para hacerse una idea; lo que cueste la vuestra depende de cómo trabajáis. Cuéntame qué hacéis hoy y qué os quita más tiempo, y te propongo por dónde empezar: con algo que ya existe o hecho para vosotros, y la forma de pagarlo que mejor os encaje.
Si te encaja, mira cómo lo hago: una aplicación a tu medida.










