Es lo primero que pregunta casi todo el mundo, y es normal: antes de decidir nada, quieres saber de qué cifra hablamos. El problema es que «una web» puede ser una página con tu teléfono o una tienda con quinientos productos, y entre las dos hay un mundo. Aquí van las horquillas que se ven hoy en España, de dónde salen, qué hace que una web cueste más o menos y cómo saber si el presupuesto que tienes delante tiene sentido.
Lo que cuesta, según el tipo de web
No hay un estudio oficial de lo que cobran las agencias y los profesionales en España. Lo más cercano son las plataformas de presupuestos, que reúnen lo que piden sus profesionales cuando alguien pide una web. Estas son las horquillas de una de ellas:
| Página única sencilla | 500–1200 € |
|---|---|
| Web de empresa sencilla | 800–2500 € |
| Web de empresa completa | 2000–5000 € |
| Web de empresa más elaborada | 4000–10 000 € |
| Tienda online sencilla | 1500–3500 € |
| Tienda online avanzada | 3000–8000 € |
Horquillas orientativas de una plataforma de presupuestos, a partir de los que mandan sus profesionales; la propia página avisa de que son indicativas. Página actualizada el 5 de enero de 2026.
Fuente: Cronoshare, «¿Cuánto cuesta una página web?», consultado el 21 de octubre de 2026.
Tómalas como lo que son: una aproximación para situarte, no una cifra cerrada. Salen de presupuestos reales, pero la propia plataforma avisa de que son indicativas, y en cada fila caben webs muy distintas. Cada web es un mundo, y lo que cuesta la tuya se habla después de entender qué necesita tu negocio, no buscándola en una tabla. Lo que sí ayuda es saber qué suele haber detrás de cada fila:
- Una página única es una tarjeta de visita: quién eres, qué haces y cómo contactarte, todo en una página.
- Una web de empresa sencilla tiene unas pocas páginas (inicio, servicios, quiénes somos, contacto) y suele partir de una plantilla.
- Una web de empresa completa o más elaborada lleva más páginas, un diseño hecho para tu marca y, muchas veces, algo propio: reservas, un área para clientes o varios idiomas.
- Una tienda online suma el catálogo, los pagos, los envíos y la gestión de pedidos, y eso multiplica el trabajo.
En una web para tu negocio hago desde la más sencilla, sobre WordPress, hasta la más elaborada, a medida; cuál te conviene, y lo que costaría, se ve con tu caso.
Una referencia oficial: el Kit Digital
Hay una cifra que no viene de nadie que venda webs. El Kit Digital, el programa de ayudas del Gobierno para digitalizar pequeñas empresas, fijó cuánto pagaba por una web y por una tienda online:
| Sitio web, cualquier tamaño de empresa | 2000 € |
|---|---|
| Tienda online, hasta 49 empleados | 2000 € |
| Tienda online, de 50 a 249 empleados | 5000 € |
Importe máximo de la ayuda por solución. La tienda online sale de su ficha de comercio electrónico, en la misma web. Las convocatorias cerraron el 31 de octubre de 2025.
Fuente: Acelera pyme (Red.es), Kit Digital: «Sitio web y presencia en internet» y «Comercio electrónico», consultado el 21 de octubre de 2026.
Por ese importe, la web tenía que traer al menos tres páginas, el dominio y el alojamiento durante un año, un diseño que se viera bien en el móvil, un formulario de contacto, lo básico para aparecer en los buscadores, un panel para que la empresa la editara sola y cumplir las pautas de accesibilidad. Es decir, una web sencilla y correcta, no una a medida.
El programa cerró sus convocatorias el 31 de octubre de 2025, así que ya no se puede pedir. Pero la cifra sigue siendo útil: es lo que el Estado consideró razonable por una web básica para un negocio.
Qué hace que una web cueste más o menos
Dos webs con el mismo número de páginas pueden costar muy distinto. Lo que mueve el presupuesto es esto:
- El diseño. Adaptar una plantilla a tus colores lleva unas horas; diseñar la web a partir de tu marca, página a página, lleva días.
- Los textos y las fotos. Si los traes tú, se maquetan. Si hay que escribirlos, ordenar lo que haces o hacer fotos, es trabajo aparte, y suele ser lo que más se nota en el resultado.
- Lo que la web tiene que hacer. Mostrar información es lo más sencillo. Reservas con tus reglas, una zona privada para clientes, conectar la web con el programa con el que llevas el negocio o vender online son funciones que hay que construir y probar.
- Los idiomas. Cada idioma es otra versión de cada página y de cada texto.
- La web que ya tienes. Si vienes de otra web, hay que trasladar el contenido y que cada página antigua lleve a su nueva, para no perder el sitio que ya tenías en Google. Es lo que hago en mejorar lo que ya tienes.
- Quién la hace. Una agencia con varias personas, un profesional por su cuenta o un programa para hacerla tú: el trabajo es distinto, y lo que cuesta también.
Si dudas entre una web sobre WordPress y una hecha a medida, lo explico con datos en ¿WordPress o web a medida?.
Lo que se paga cada año
La web no se paga una vez y ya. Hay tres cosas que vuelven cada año:
- El dominio, tu dirección en internet. Un «.es» cuesta muy poco al año: la tasa oficial está publicada en dominios.es, y cada registrador le suma lo suyo. Lo importante no es la cifra, sino que esté a tu nombre.
- El alojamiento, el servidor donde vive la web. Para una web de presentación suele ser un gasto pequeño; una tienda con mucho tráfico necesita más.
- El mantenimiento. Ninguna web se queda quieta: lo que lleva por dentro recibe parches, sobre todo de seguridad, y hay que ponerlos sin que se estropee nada. A eso se suman las copias de seguridad y los cambios que vayas pidiendo. En una WordPress con muchos plugins pesa más; en una web a medida, menos, pero no es cero. Las webs que hago, las sigo cuidando: es parte de mejorar lo que ya tienes.
Cómo saber si un presupuesto es razonable
Más que la cifra, mira lo que incluye. Un buen presupuesto responde a estas preguntas sin que tengas que hacerlas:
- Qué páginas lleva y quién pone los textos y las fotos.
- Si puedes editarla tú y con qué: cambiar un horario o una foto no debería obligarte a llamar a nadie.
- Que el dominio esté a tu nombre. Es tu dirección en internet y no debería depender de nadie.
- Qué incluye el mantenimiento y qué no, y qué pasa si algo deja de funcionar.
- Si se ve bien en el móvil y cumple las pautas de accesibilidad, que el propio Kit Digital exigía.
- Qué entra y qué no: si después quieres una página más o una función nueva, cómo se cuenta.
Desconfía de dos extremos. Uno, la cifra muy por debajo del mercado sin explicar qué incluye: suele significar una plantilla sin adaptar, textos que pones tú o un mantenimiento que no existe. Otro, la cifra muy alta sin un desglose: tienes derecho a saber en qué se va el trabajo.
Cuándo no te hace falta una web
Si tu negocio vive del barrio y lo que necesitas es que te encuentren en el mapa, una ficha de Google Business bien cuidada, con fotos, horario y reseñas, puede bastarte para empezar. La web tiene sentido cuando quieres contar lo que haces con calma, que te encuentren por lo que haces y no solo por tu nombre, o que la web trabaje por ti: recoger contactos, reservas o pedidos.
Lo que costaría la tuya
Las cifras de arriba ayudan a hacerse una idea; la tuya sale de lo que necesita tu negocio. Cuéntame qué haces y qué esperas de tu web: te digo qué tipo de web encaja, qué te sobra y qué no, y cómo la haría.
Si te encaja, mira cómo lo hago: una web para tu negocio.








